Alarmas en Llodio
Llodio-Laudio es la segunda ciudad de Álava y funciona casi como un barrio más del área de Bilbao: mucha gente trabaja en la capital vizcaína o en las fábricas del propio valle, como Tubacex o Vidrala, y las casas se quedan vacías toda la jornada. Es un municipio de pisos, en Areta, Lamuza, Ugarte o Latiorro, con bloques de los años sesenta y setenta, bajos comerciales y lonjas en las plantas bajas. Una alarma para un piso en Llodio cubre la puerta, las ventanas de los primeros y las zonas de paso con detectores con cámara.
En los alrededores del casco hay también chalets y caseríos rehabilitados en los barrios altos y en los concejos del valle, con parcela, garaje y accesos por caminos poco transitados. Para esas viviendas añadimos detección de exterior y cámaras en el jardín. Y para el comercio del centro, los bares y las lonjas de Lamuza y Areta, sensor en la persiana, detección volumétrica y botón SOS para el personal, con verificación por vídeo desde la Central Receptora y aviso a la Ertzaintza si se confirma la intrusión.
Alarmas en Amurrio
Amurrio es la cabecera del alto Nervión, con un casco urbano de pisos y adosados y un cinturón de concejos como Larrimbe, Lezama, Saratxo, Baranbio o Delika, donde predominan los caseríos y las casas de pueblo con huerta. Buena parte de los vecinos trabaja en Tubos Reunidos o en los polígonos del valle, y otra parte se desplaza cada día a Bilbao por la A-625, así que de lunes a viernes las casas pasan muchas horas sin nadie dentro.
Para un adosado en Amurrio o un caserío en Baranbio la protección se plantea desde fuera hacia dentro: detector de exterior en la parcela, sensores en la puerta principal, en la del garaje y en la de la huerta, y detectores con cámara en el interior. Muchas de estas casas están en zonas donde la cobertura móvil es justa y la luz se va con las tormentas; por eso el equipo lleva batería de respaldo y comunicación 4G, y sigue conectado a la Central Receptora aunque falle el suministro. Los negocios del centro y las naves del polígono se cubren con el mismo sistema y verificación por vídeo.
Alarmas en Salvatierra
Salvatierra-Agurain es la villa de referencia de la Llanada Alavesa, con su casco amurallado, la calle Mayor, las iglesias fortaleza de Santa María y San Juan y el paso del Camino de Santiago. Dentro de la muralla hay casas antiguas de piedra con portones de madera y pisos reformados; fuera, en los ensanches, adosados y bloques nuevos de familias que trabajan en Vitoria-Gasteiz y vuelven de noche. Y en los concejos del municipio, como Alangua, Arrizala, Egileor u Opakua, casas de pueblo que en invierno se abren solo el fin de semana.
Una alarma en Salvatierra tiene que dar respuesta a esas tres realidades. En el casco protegemos la puerta y las ventanas bajas de la casa antigua, que suelen ser el punto débil; en los adosados sumamos el garaje y la trasera; en la casa del concejo, detector de exterior y cámara para ver qué pasa cuando estás a 25 kilómetros, en la capital. Todo conectado a la Central Receptora de Segurma, que verifica cada salto por vídeo y avisa a la Ertzaintza si hay alguien dentro. Los comercios de la calle Mayor y las naves del polígono se cubren con el mismo sistema.
Alarmas en Laguardia
Laguardia es el pueblo más visitado de la Rioja Alavesa: un recinto amurallado sobre un cerro, calles peatonales, calados bajo casi todas las casas y bodegas por todo el término, desde las familiares hasta Ysios. Aquí conviven tres tipos de vivienda: la casa de piedra del casco, muchas veces heredada por familias que viven en Vitoria-Gasteiz o Bilbao y vienen en vendimia, en Semana Santa y en verano; los chalets y casas nuevas del ensanche; y los alojamientos rurales y apartamentos turísticos que se alquilan por días.
Una casa de Laguardia que pasa cerrada de noviembre a marzo necesita una alarma que avise de verdad cuando no hay nadie que se asome. Instalamos sensores en la puerta, en las ventanas bajas y en el acceso al calado, detectores con cámara en el interior y, en los chalets, detección de exterior. Todo con batería y 4G, porque en el casco la fibra no llega a todas partes. Para las bodegas y las tiendas de vino de la calle Mayor, protección de la nave de barricas, de la tienda y de la oficina con verificación por vídeo y aviso a la Ertzaintza. Tú ves la casa desde la app estés donde estés.
Alarmas en Alegría-Dulantzi
Alegría-Dulantzi ha crecido mucho en veinte años gracias a su cercanía a Vitoria-Gasteiz por la A-1 y la N-104: hoy es un pueblo de adosados, bajos con jardín y bloques nuevos donde viven familias jóvenes que trabajan en la capital, en Júndiz o en Mercedes-Benz, junto al casco antiguo de siempre y al concejo de Egileta. Entre semana el pueblo se vacía por la mañana y no vuelve a llenarse hasta la tarde, y los adosados con jardín y trasera a un camino son los que más protección necesitan.
En un adosado de Alegría instalamos sensores de apertura en la puerta principal, en la del garaje y en la puerta o ventana de la trasera, detectores con cámara en el salón y el pasillo y, si el jardín da a zona abierta, un detector de exterior que avisa antes de que toquen la casa. Para las casas de pueblo del casco, con portones antiguos y ventanas bajas, reforzamos los accesos. El comercio local, los bares de la plaza y las naves del polígono se cubren con el mismo equipo, con verificación por vídeo y aviso a la Ertzaintza desde la Central Receptora.
Alarmas en Iruña de Oca
Iruña de Oca es el municipio de Nanclares de la Oca, Trespuentes, Víllodas, Ollávarre y Montevite, a un cuarto de hora de Vitoria-Gasteiz por la A-1 en dirección a Miranda de Ebro. Nanclares mezcla casas de pueblo, adosados de los últimos años y el polígono industrial de Subillabide; Trespuentes y Víllodas, junto al Zadorra y al yacimiento de Iruña-Veleia, son pueblos pequeños de casas unifamiliares y caseríos donde todo el mundo se conoce, pero donde de día no queda casi nadie.
Para una casa en Nanclares de la Oca o en Trespuentes montamos una alarma con sensores en todas las puertas de acceso, detectores con cámara en el interior y detección de exterior si hay parcela o huerta abierta. El equipo lleva batería y 4G, así que sigue comunicando con la Central Receptora aunque se vaya la luz en el pueblo. Las naves de Subillabide, que quedan solas de noche y en fin de semana, se protegen con detección volumétrica, cámaras con audio y verificación por vídeo, y solo se avisa a la Ertzaintza cuando el operador confirma que hay alguien dentro.
Alarmas en Oyón-Oion
Oyón-Oion está a cuatro kilómetros de Logroño y en la práctica es su barrio alavés: muchos vecinos trabajan en la capital riojana y viven aquí en adosados, chalets o pisos nuevos porque la tranquilidad compensa. A eso se suman el casco antiguo con casas de pueblo, las bodegas del término, como Faustino, y un polígono industrial con naves de todo tipo. Es un municipio que se vacía cada mañana y que tiene mucha vivienda con jardín a pie de calle.
Una alarma en Oyón para un adosado cubre la puerta principal, el garaje, la trasera y el jardín con detector de exterior, además de detectores con cámara dentro. En los pisos del centro protegemos la puerta y las ventanas bajas. Para las bodegas y las naves del polígono, detección en la nave de producción, en la tienda y en la oficina, con cámaras con audio y verificación por vídeo desde la Central Receptora de Segurma antes de avisar a la Ertzaintza. Todo con app para verlo desde el trabajo en Logroño.
Alarmas en Ayala-Aiara
Ayala-Aiara es un municipio de pueblos repartidos por el valle: Respaldiza, la capital, Luiaondo, el más grande, Murga, Menagaray, Izoria, Zuaza o Quejana con su conjunto monumental. Aquí no hay bloques de pisos: hay caseríos, casas de pueblo con huerta y chalets nuevos en parcelas grandes, muchos rehabilitados por familias que trabajan en Llodio, Amurrio o Bilbao y que están fuera de casa toda la jornada. Los accesos son caminos vecinales y de noche hay muy poca luz.
En un caserío de Ayala la alarma empieza en la parcela: detector de exterior en la entrada y en la zona de la huerta, cámaras en el porche y el garaje, sensores en la puerta principal, la de la cuadra o el txoko y las ventanas bajas, y detectores con cámara dentro. Batería de respaldo y 4G para que el sistema siga conectado cuando la tormenta deja sin luz al valle. Ante un salto, la Central Receptora verifica por vídeo y avisa a la Ertzaintza, y tú ves las cámaras desde el móvil. Los negocios y las explotaciones del valle se cubren con el mismo sistema.
Alarmas en Zuia
Zuia, con Murgia como capital y pueblos como Sarria, Altube o Zarate, es la puerta del Parque Natural de Gorbeia y una de las zonas de segunda residencia más buscadas de Álava: casas de pueblo restauradas, chalets con jardín y casas rurales a media hora de Vitoria-Gasteiz por la N-622 y a cuarenta minutos de Bilbao por la AP-68. Muchas de ellas solo se abren los fines de semana y en verano, y entre semana el pueblo se queda con muy pocos vecinos.
Para una casa en Murgia o en Sarria que pasa semanas cerrada, la clave es enterarse a tiempo: detectores con cámara en el interior, sensores en puertas y ventanas bajas, detector de exterior en la parcela y comunicación 4G con batería, porque en la falda del Gorbea la luz y la cobertura fallan más que en la ciudad. Si salta, la Central Receptora de Segurma lo comprueba con imagen y audio y avisa a la Ertzaintza solo si hay alguien dentro; tú lo ves desde la app sin tener que subir desde Vitoria. Los alojamientos rurales y los bares de la zona se protegen con el mismo equipo.
Alarmas en Legutio
Legutio, el antiguo Villarreal de Álava, vive entre dos embalses, Urrunaga y Ullíbarri-Gamboa, con las playas de Landa y Garaio a pocos minutos. Eso lo convierte en un pueblo de fines de semana y verano, con chalets y casas con jardín cerca del agua, casas de pueblo en el casco y caseríos hacia el Gorbea, además de vecinos de siempre que trabajan en Vitoria-Gasteiz o en los talleres del propio pueblo. En invierno muchas de esas viviendas están cerradas de lunes a viernes, o directamente hasta la primavera.
La alarma que instalamos en Legutio está pensada para que la casa se vigile sola: sensores en puertas y ventanas, detectores con cámara dentro, detector de exterior en el jardín y cámaras en el porche y el garaje donde se guardan las bicis, la barca y el material de pesca. Batería y 4G para los cortes de luz, y app para ver el jardín desde Vitoria un martes por la noche. Ante un salto verificado, la Central Receptora avisa a la Ertzaintza. Los bares y negocios del pueblo se protegen con el mismo sistema y botón SOS.
Alarmas en Labastida
Labastida-Bastida, en el extremo oeste de la Rioja Alavesa junto a Haro, es un pueblo de bodegas y de casas de piedra con escudos, con un casco histórico que sube hasta la ermita del Santo Cristo y el concejo amurallado de Salinillas de Buradón, casi vacío entre semana. Buena parte de las casas pertenecen a familias que viven en Vitoria-Gasteiz, Bilbao o Logroño y vienen en vendimia, en fiestas y en verano; el resto del año los vecinos que quedan son pocos y las calles están en silencio.
Una alarma en Labastida para la casa del pueblo protege la puerta principal, las ventanas bajas y la puerta del calado o la bodega familiar, con detectores con cámara dentro y comunicación 4G con batería. Para las bodegas del término, que guardan barricas, botellas y maquinaria en naves apartadas, montamos detección volumétrica, cámaras con audio y detector de exterior en el patio de carga, con verificación por vídeo desde la Central Receptora y aviso a la Ertzaintza cuando se confirma la intrusión. Todo con app para ver la casa desde la ciudad.
Alarmas en Elciego
Elciego es el pueblo de Marqués de Riscal y de su hotel de Frank Gehry, y eso ha traído a la Rioja Alavesa un turismo de bodega que no para en todo el año. El casco, con la iglesia de San Andrés en lo alto, tiene casas de piedra con calado, muchas de ellas segundas residencias o alojamientos turísticos, y alrededor hay bodegas familiares, chalets nuevos y fincas de viñedo con almacén de maquinaria. Fuera de vendimia y de fin de semana, hay calles enteras sin nadie.
Para la casa de Elciego que se abre en vacaciones instalamos sensores en la puerta, en las ventanas bajas y en el acceso al calado, detectores con cámara dentro y 4G con batería. Para las bodegas y los apartamentos turísticos, un sistema que se arma y desarma desde la app entre estancias, con cámaras con audio en la zona de barricas y la tienda y verificación por vídeo desde la Central Receptora antes de avisar a la Ertzaintza. Un comercial de la zona hace el estudio en el propio pueblo y te presupuesta el equipo sin compromiso.
Alarmas en Artziniega
Artziniega es una villa medieval en el límite con Bizkaia, a un paso de Balmaseda y de Sodupe, con un casco histórico de calles estrechas, casas torre y balcones de madera, el Museo Etnográfico y el santuario de la Encina a las afueras. Alrededor, en los barrios y concejos del municipio, hay caseríos y casas de pueblo con huerta, muchas rehabilitadas como segunda residencia por familias del Gran Bilbao. Entre semana el casco se queda muy tranquilo y los accesos por carretera comarcal tienen poco tráfico de noche.
En Artziniega protegemos la casa del casco con sensores en la puerta y las ventanas bajas y detectores con cámara en el interior, y el caserío con detección de exterior en la parcela, cámaras en el garaje y el porche y sensores en cada acceso. Todo con batería y 4G, porque la fibra no llega a todos los barrios. La Central Receptora de Segurma verifica cada salto por vídeo y avisa a la Ertzaintza solo cuando confirma que hay alguien dentro; tú recibes el aviso en el móvil aunque estés en Bilbao. Los bares y las tiendas del casco se cubren con el mismo sistema.